¡Agua pa' mis melones!

 

Boda de plata pasada por agua para la Media Maratón de Córdoba.

De los últimos 10 días sólo corrí el viernes unos 10 km. El motivo: un resfriado que me tenía machacada la garganta.

En esta media tenía muchas esperanzas desde el inicio de la temporada, ya que los últimos registros prometían y esta carrera (muy llana) era propicia para intentar el asalto a 1'25. Como digo tenía esperanzas, aunque pensando con la cabeza y no con el corazón sabía que era muy difícil, resfriado, fallando en los últimos entrenos, con excesos el día de Santa Catalina en forma de barbacoa, cerveza, vino, concurso de tartas y bizcochos de las vecinas, arroz con carne para merendar y más bizcochos y tartas sopaos' en leche para cenar y una pastillita de almax para dormir, etc., etc.

Así que el viernes hice de tripas corazón, me "envolví" el cuello con unas bragas, me puse una sudadera y me dispuse a probarme.

No me llevé muy buenas sensaciones, sólo que parece que me molestaba menos la garganta. Tampoco quise forzar mucho a falta de sólo dos días del reto.

El domingo quedé tempranito con la gente del club y pusimos rumbo hacia Córdoba.

Paramos a desayunar y empezó a caer el diluvio universal.

Yo prefería sol y calor, tenía malos recuerdos de la lluvia (Almería 2009), intenté animarme pensando que no hay mal que por bien no venga, por lo menos habría menos problemas de deshidratación.

Al llegar a Córdoba paró 5 minutos de llover (lo justo para ir desde el aparcamiento a la pista) pero volvió el agua con más fuerza, así que dándonos igual todo, acabamos de cambiarnos (duda:¿equipación de verano o invierno?-verano, por supuesto), chip, dorsal, guardarropas, última meaílla (se me quitaron las ganas de ducharme después de la carrera, como no había más que 2 WC las duchas hicieron de WC supletorios). Esto sí es un punto para tener en cuenta en sucesivas ediciones, había 3 vestuarios habilitados para mujeres y sólo 1 para hombres, yo no soy de los que me dé vergüenza ponerme en bolas delante de nadie, pero era incómodo intentar cambiarte después de 21 kilómetros corridos, frío y chorreando con otros 30 tíos más en pelotas en tan sólo 10 metros cuadrados. Uno por si las moscas no se agachó para atarse las zapatillas hasta salir del vestuario.

Salimos a calentar y aquí quedé impresionado, estaba aproximadamente en la mitad del grupo y salía una nube de vapor de la marea humana que nos congregamos en la salida saltando (ya no podíamos movernos porque estábamos apiñados).

Agua y más agua, bromas, comenta Dani: "Si me vé mi mujer me mata, yo que dije ayer que no sacaba la basura porque estaba lloviendo", risas  y de pronto se pone en movimiento la gente, damos tres pasos, voy a empezar a adelantar pero, volvemos a parar (aún no se había dado la salida, sólo nos habían colocado).

Al ratito sí, ¡pum!, y después de un poco empezamos al trote cochinero, pasamos por la alfombrilla del chip e intento irme hacia fuera para adelantar más fácilmente, con lo cuál me metí en la zona de los charcos, quedo impresionado de la cantidad de "locos" que nos hemos juntado en un día de perros para pegarnos una pechá de kilómetros, y pienso "con lo a gusto que se estaría en el brasero" (pues va a ser que no, que un menda disfruta más haciendo lo que hizo, y cuanto más chunga se ponga la cosa más mérito tiene ¿o no?).

Los corredores estamos locos, sí, pero ¿y la gente que hubo a lo largo del recorrido animando desde el primero al último?, estos sí se merecen un monumento, paraguas en mano y al pie del cañón, ahí aguantando estoicamente el agua y el frío en el filo de los bordillos, en vez de debajo de los soportales. Gracias a todos ellos. ¿Y esos voluntarios con la que caía?, siempre hay que agradecer la labor de los voluntarios, que sin recibir nada a cambio están ahí, pero lo del domingo en Córdoba era para hacerles un monumento por no dejar abandonados los avituallamientos.

Después de los agradecimientos pasaré a relatar brevemente la carrera, porque realmente se me hizo muy breve, los kilómetros pasaban a una velocidad vertiginosa, creo que perdí algo la noción del tiempo.

En hacer los dos primeros kms tardé casi 9 minutos, con lo que pensé que ya había acabado mi sueño de hacer 1'25. Pero empecé a marcar buenos parciales (entre 3'50 y 4'05), así que haciendo mis "pajas" mentales, llegué a la conclusión que aún era posible siempre y cuando mantuviera el ritmo y no me hundiera en el 18-19.

Fui todo el recorrido respirando con la boca abierta y de vez en cuando tragando todo el agua que se me acumulaba en la boca, y a pesar de eso no perdoné ni un avituallamiento.

Me parecía increíble el ritmo que llevaba, no paré de adelantar corredores, en el 15 ó 16 al adelantar a un grupito alguien dijo "mira Nono que carrerón está haciendo", era David, entonces me dí cuenta que realmente iba muy bien.

Las piernas me dolían, pero no de cansancio, me dí cuenta que era frío, al estar mojadas no entraban en calor, así que pensé que si por el cansancio bajaba el ritmo me dolerían aún más.

Esta carrera estaba resultando ser toda una novedad para mí, tan llana, con tan pocos cambios de ritmos y pasando a gran velocidad.

Durante la carrera dejó un momento de llover y noté cómo entraba en calor, me dio miedo, porque pude apretar aún más mi ritmo, no notaba cansancio, estaba flotando (y no me había fumado nada raro), pasamos por los bomberos y les grité "echad agua" contestaron "¿más?", echaron a reir y uno entró corriendo para adentro (espero que no mojaran a los que venían atrás, si fue así yo fui el culpable).

 

Empezó otra vez a llover, pero me dije que ya nada iba a estropear mi carrera.

En el 19 tuve un bache y pensé que no podía aguantar más ese ritmo, llevaba ya un par de kilómetros con otros dos corredores, no había logrado adelantar a nadie más, pero en ese momento se nos unió otro corredor que venía algo más fuerte, era mi esperanza, un cambio de ritmo para no venirme abajo (¿lo permitiría mi cuerpo?), probé irme con él y me encontraba mejor, ¡prueba superada!, no me había hundido en el 19.

Me pasaron tres corredores que iban como balas (de 3.30 para abajo), madre mía cómo llegan algunos, la mayoría de los mortales vamos con las fuerzas justas.

Giramos para entrar en el polideportivo, me dispongo a dar la vuelta de honor antes de entrar a meta, pero me doy cuenta que no hay vuelta a la pista, que justo delante mía tengo la meta y el reloj que marca 1'25'25', así que esprinto y cruzo la meta en 1'35'35''.

Tenía tan entumecidas las manos que me costó horrores desabrocharme las zapatillas para quitarme el chip.

Bocadillo, cerveza o refresco y fruta en meta. Camiseta y recuerdo conmemorativo muy bonito (ya tengo la chimenea repleta de recuerdos).

Enhorabuena a Mª Mar, fue su bautizo de media maratón y como ella bien dijo "no faltó el agua bendita". Al llegar rebosante de alegría, mientras la miraba, venía a mi mente mi bautizo, lo feliz que me sentí al cruzar la meta, así que me acerqué a darle un abrazo y la enhorabuena (Mª Mar, ésta es la primera de muchas, te quiero ver entrenar para los 100 km de Ronda).

La sorpresa vendría al día siguiente, al descargarme el informe viene como tiempo real (el neto) 1'24'52'', sabía que rondaría los 25 bajos, pero no creí que bajara a 24', así que el próximo objetivo será 1'23 , ¿en Almería?, quiero sacarme una espina clavada de mi segunda tierra, así que ¿por qué no intentarlo?. Tendré que tomarme algo más en serio mis salidas e intentar meter más cambios de ritmo y cuestas.

Rebajar unos segundos mi tiempo, lo veo ya muy difícil, quizás va siendo hora que vaya pensando en meter algo de calidad en los entrenamientos, pero me da pereza.

Me encanta correr a mi manera, dejando volar mi mente, perderme por los caminos y las vereas y no preocuparme de mirar el crono, espero correr así mucho tiempo, ya que mientras que lo haga sé que seguiré siendo feliz.