Para mí fue la 11ª carrera del circuito de Carreras Populares de la Diputación de Jaén. El día de antes había tenido el examen de Promoción Interna, así que pensé: ¿qué mejor forma de celebrar que he hecho el examen?. Así que disfruté de verdad la carrera y su ambiente desde que acudí al "Pryca" para ir a Linares con Pedro y Andrés.

Notaba que rebosaba fuerza y ganas de correr por todos lados, a pesar de no haber dormido nada la noche de antes, pero estaba fresco y con ganas.

Nada más aparcar saludamos a José Javier Olea (tío simpático donde los haya y a la postre vencedor absoluto de la carrera), nos comenta que no va a apretar en esta carrera, que quiere tomársela como un entrenamiento (¡menudos tiempos se gasta en entrenos!).

Muy buen ambiente en Linares, vemos a Dani y a Eva de nuestro club y le comento a Eva que no veo competencia conocida de su categoría, con lo que puede intentar hacer algo.

Saludo a multitud de gente que hacía tiempo que no veía, y pienso en ir a disfrutar de la media maratón, hace más de 3 meses que no corro ninguna y tenía mucho, pero que mucho mono de media maratón (después de tantas carreras cortas).

Nos ponemos del centro para atrás en la salida y pistoletazo y primeros comentarios del speaker animando a los corredores.

Damos tres vueltas al Paseo de Linarejos, una gozada correr por un paseo tan amplio y completamente para nosotros, sin coches, saludando y animando tanto a los que llevábamos delante como los que venían detrás, nos cruzamos en varias ocasiones. Me doy cuenta que me gusta Linares (aunque parezca mentira, el comentario viene de uno de Jaén), veo algunas construcciones realmente bonitas mientras que voy poco a poco, sin ninguna prisa cogiendo ritmo.

Cuando llevábamos unos 3 km. me encuentro con Javi Ávila, del Fondolivo, que iba en un grupo muy majo en el que estaba Isa Bausán (no es su especialidad, pero como corre la tía), después de un rato de charla con él, mis piernas poco a poco me iban pidiendo más, así que los dejé atrás.

Después de un claro de corredores, me puse a la altura de uno del Bohondillo de Baeza, empezamos a hablar del tiempo y acabamos hablando de las duras carreras de montaña, en las que ya era un corredor veterano, después de hacer la Subida a la Sagra, la de Cazorla y alguna más que otra.

Llevábamos un ritmo muy bueno, íbamos adelantando gente y a pesar de eso íbamos charlando. Nos sacaron de Linares y nos metieron por la vía verde, al principio atacamos fuerte la cuesta pero poco a poco se iba notando el cansancio y el sol, menuda cuesta la de la vía verde. Era un terreno mucho más cansado para correr que el asfalto, al camino había que unir mucha piedra suelta, con lo que ni podías apoyar bien el pie ni tampoco traccionabas correctamente. Yo creo que algo más de la mitad de la carrera transcurre por camino y un poco menos de la mitad por asfalto.

El paisaje sí me gustó, pudimos ver los restos de la antigua actividad minera de la zona, con cabrias, casas y ermitas en ruinas. La cuesta cada vez era más dura y se hacía interminable, nuestra pareja se convirtió en trío, se unió Isidoro del Jaén Clima.

Yo empecé a notarme cansado y aún quedaría la mitad de la carrera, con lo que me quedé detrás de ellos dos y dejé que me llevaran hasta arriba. El primer avituallamiento se me antojó que estaba un poco lejos, pero cayó como agua de mayo. Llegamos a una zona boscosa en la que parecía estaba la ermita y por fin (después de varios kilómetros seguidos de ascenso) giraba el camino y tocaba bajar todo lo que habíamos subido.

En este punto cuando voy a comenzar la bajada veo a Dani y le grito para darle ánimos. Empiezo a bajar "a saco", sin apenas reservar nada. A estas alturas no hay una sóla carrera, hay multitud de ellas, tantas como corredores, intentas sacar lo mejor de ti, no existen grupos a los que agarrarte. Voy pasando poco a poco a corredores aprovechando la bajada y después de mucho rato llevando un ritmo infernal para mí, veo muy lejos un corredor del Tomate de Linares y pienso que iba a ser mi trofeo particular, el disputarle el final de carrera al esprint.

En este punto de la carrera quiero destacar un detalle de la muy buena atención que tuvimos por parte de los voluntarios a lo largo del recorrido. Al pasar por un puesto de avituallamiento que estaba colocado en sentido ascendente, uno de los corredores que llevaba delante se desvió para coger una botella de agua, al darse cuenta los voluntarios, dos de ellos cogieron un buen puñado de botellas y empezaron a correr a nuestro par para que no nos faltara agua (muy bonito y digno de elogio).

Poco a poco voy limando diferencias con el Linarense y cuando veo el cartel de km. 20, se para uno del Caja Jaén a estirar el gemelo, cuando pasa el de Linares al lado comienza de nuevo a correr. Aprovecho, aprieto un poco y me pongo a su altura, automáticamente bajamos los tres el ritmo y comenzamos a mirarnos intuyendo lo que dentro de poco iba a pasar, me doy cuenta que los dos son Senior, con lo que no tenía sentido el disputar un esprint, pero a pesar de eso quiero más.

Poco antes de llegar de nuevo al Paseo de Linarejos aprieta el ritmo el del Caja Jaén, nos quedamos algo rezagados, pienso que un kilómetro a degüello va a ser demasiado para una carrera que en principio iba a disfrutarla y no a sufrirla. Pero digo, qué puñetas, por un mísero kilómetro que queda no voy a guardarme nada y aprieto dejando clavado al de Linares. Hago todo el paseo mirando con el rabillo del ojo al del Tomate y con el otro ojo al del Caja Jaén.

Llegamos a meta, muy contento con mi carrera y casi me da un patatús al ver el papelillo del tiempo 1hora 26 min. 33 seg. Saludo deportivamente al del Tomate (pa' que luego digan que nos llevamos mal) y me dirijo a la zona de avituallamiento. 26 de la General, 26 de masculino y 5º Veterano A.

Veo que hay dos camillas pero sólo una ocupada y nadie esperando para los fisios, así que le pregunto a una fisio si las camillas eran sólo para los profesionales o también para los "aficionaillos", la chica se ríe y me dice "anda túmbate" (es la primera vez que me hacen una proposición tan directa), así que me tumbo y después de indicarle que era los gemelos lo que más cargado tenía, me dejo querer.

Se tiró un buen rato conmigo y me dejó los gemelos que parecía que me habían pegado un ristra de patás, pero he de reconocer que al día siguiente estaba nuevo.

Bolsa de corredor con camiseta de algodón, isotónicos, botellita de aceite, dulce, etc.

El avituallamiento de meta fue superior, con cerveza, isotónicos, agua, dulces a mansalva y simpatía a montones por parte de todos los voluntarios.

No iban a acabar aquí mis alegrías, llegó Eva y había quedado 4ª de la General y 2ª de Veteranas A, así que la felicité y empecé a pensar que si los premios no eran acumulables y había tenido suerte y entre los 3 primeros de la general había 2 veteranos A, yo también pillaría algo.

Así que le pedí a Pedro que nos quedáramos a la entrega de trofeos, para ver a Eva y por si las moscas. Él a pesar de tener mucha prisa porque tenía una cita aceptó amablemente (era el que llevaba el coche).

Cuando dieron los trofeos a los vencedores absolutos, ví que uno tenía pinta de ser Veterano A y el otro no lo sabía. Así que mi sorpresa fue mayúscula cuando el speaker al dar la clasificación de los Veteranos A me nombró como tercer clasificado. Era mi sueño hecho realidad, la carrera que más me gusta, la media maratón y yo en el podio de una.

Trofeo muy bonito y al que le tengo especial cariño.