Día de perros el sábado con un temporal de agua que durante toda la siesta me estuvo dando que pensar si ir o no ir a la carrera.

Había quedado con Pedro para ir juntos a las 6.15, ya me había cambiado y a las 6.00 suena el teléfono, era Pedro y pensé, "alguien con dos dedos de frente, seguro que me llama para decir que no vayamos con lo que está cayendo de agua probablemente hasta se suspenda la carrera", pero no, me llamaba para decirme que me estaba esperando en la puerta de la Urbanización, con lo que cogí mis cosas, recogí a Pedro y rumbo a Pegalajar con lluvia incluída.

Camino de Pegalajar comentábamos que posiblemente el tiempo hubiera echado a mucha gente para atrás, que a lo mejor el nivel bajaba por este motivo, pero como pudimos observar mientras calentábamos (que por cierto dejó de llover) el nivel no había bajado, al contrario, en mi categoría incluso había subido con respecto a la carrera del día anterior.

El circuito pintaba llano, según lo que nos contaban los de la carrera anterior, pero lo que no se me pasó por la cabeza era que en nuestra carrera iban a cambiar el circuito y nos iban a meter un cuestarrón de los que hacen historia, tres vueltas, la primera corta y las otras 2 largas con la una dura subida y su consecuente bajada, en total 4.700 metros.

Cambié impresiones con David del Jaén Clima y con Serafín (un vecino recién enrolado en el Caja Jaén). Serafín está a un nivel más alto que el mío, con lo que al decirme que llevaba un mes y medio sin correr pensé que quizás podría intentar seguirlo (¡iluso!).

También Lolo me dijo de ir juntos, pero nada más darse la salida me di cuenta que iba ser muy complicado seguirlos.

Pronto empezé a acusar el cansancio del día anterior, así que aguanté como pude la distancia con el corredor que llevaba delante, éste pasó a un Veterano C o D del Maratón Jaén y yo hice lo propio.

Cada vez me notaba más cansado y en la última vuelta volvió a pasarme el del Maratón Jaén que había apretado mucho el ritmo, intenté pegarme al máximo posible a él, pero cuando quedaban 200 metros para la meta pensé que tampoco merecía la pena entrar en una lucha con él, no era de mi categoría y yo estaba muy cansado del día anterior, con lo que entré tras él en meta y lo felicité por la carrera tan inteligente que había hecho.

Cogí el agua y la fruta y cambiando impresiones con mi vecino Serafín, que al final hizo 15 minutos justos, me vuelvo y me encuentro con mi compañero de club Pedro, me quedé impresionado, ya que no sé qué tiempo haría, pero despacio no fui y había entrado poco después que yo, con lo que seguro que hizo un tiempazo, posiblemente la mejor carrera que haya hecho hasta el momento, lo felicité porque se lo merece, es una persona a la que le encanta correr y le está poniendo muchas ganas, ya digo que no nos facilitaron tiempos, pero creo que su media en estas carreras la bajó y mucho.

David me dijo que había esprintado para pillarme pero al ver que no acababa la carrera dónde creíamos que iba a hacerlo, arrojó la toalla. La verdad que es muy desorientador el correr en circuitos que no conoces, ya que no sabes dónde apretar y dónde dosificar, pero casi todos estábamos en la misma situación.

Al final no pude enterarme de mi posición (aunque seguro que bastante peor que la del día anterior) ni de mi tiempo (que es lo que realmente me importa).

No me llevé muy buen sabor de boca de la carrera, ya que no tuve referencia ninguna y pienso que no fui tan rápido como el día anterior (pero ya digo que son suposiciones, ya que al no existir tabla de tiempos y no haber puesto el crono, es de lo único que puedo echar mano, de la intuición), y sin embargo me noté más cansado que en la de Porcuna.

Por lo menos, parece que Lolo del club pilló podio (me fui antes de que lo confirmara).

Nunca dirás "nunca jamás", pero "nunca jamás" volveré a competir dos días seguidos.

Lo que me faltaba al llegar a casa era un mensaje de mi vecino Fernando (se me había olvidado que había quedado con él) recordándome la tirada larga del domingo, a las 8.15 en la entrada de la urbanización. Le contesté diciendo que mis piernas no me lo permitían.

El domingo por la mañana cogí un poco la bici y me sentó muy bien, subí a las Allanadas del Santo de la Guardia, palizón de puerto para completar la semana.

Hasta la semana que viene, que nos iremos a Jabalquinto.